
Aunque hay disparidad de opiniones sobre su eficacia, la forma más común de determinar si un paciente padece obesidad es calcular su índice de masa corporal, por el cual se obtiene la cantidad de grasa corporal y, dependiendo de los resultados, cuáles son los posibles riesgos para la salud.
A partir de esto, el especialista podrá determinar si se ha producido algún daño colateral en el resto del organismo y diagnosticarlo para su tratamiento.
Que bueno que leí este blog antes de comerme mis hamburguesas
ResponderBorrarAhora las comeré preocupado
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